La reciente inauguración del Campus de la EOL en Uruguay marca un hito significativo en el campo del psicoanálisis de la orientación lacaniana. Este nuevo espacio no solo amplía las coordenadas de la Escuela, sino que también crea nuevas posibilidades para la transmisión del psicoanálisis, el trabajo entre colegas y la formación de aquellos que se interesan por esta orientación. En este marco, tener la oportunidad de participar por primera vez en la función de docencia en una materia clínica se vuelve una experiencia inaugural en más de un sentido: algo del orden del encuentro, del deseo y del saber.
La clase inaugural fue coordinada por Graciela Brodsky, Psicoanalista, Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL) y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP), Directora del Instituto Clínico de Buenos Aires (ICdeBA), Directora de la Maestría en Clínica psicoanalítica del IDAES- UNSAM.
En esta oportunidad se propició a una rica conversación sobre la diferencia entre el psicoanálisis de orientación lacaniana y las psicoterapias. Mientras que muchas psicoterapias apuntan a la adaptación del sujeto, la corrección y eliminación de sus síntomas o la regulación de su malestar a través de herramientas cognitivo-conductuales, el psicoanálisis se orienta por el no-sentido estructural del síntoma, por la apuesta a una elaboración que no se propone curar sino extraer un saber allí donde algo no anda, para promover lo nuevo, singular y especifico de cada analizante. El sufrimiento no se toma como algo a erradicar, sino como la vía de acceso a una verdad subjetiva que solo puede ser dicha por quien la encarna, por quien la sufre. Porque es desde el comprender el sufrimiento propio que éste puede hacerse mas liviano y generar una nueva forma.
En este sentido, no hay técnica estandarizada ni manual de intervención. No se trata de aplicar protocolos, sino de alojar lo que en cada caso se presenta como único, irreductible y particular. El inconsciente, lejos de ser un contenido reprimido a recuperar, es leído como un saber que se produce en el discurso. Esto supone una ética del acto y una política del deseo que se distingue radicalmente de las lógicas de evaluación, eficacia y normalización que rigen en muchos discursos contemporáneos sobre la salud mental.
En el corazón de esta diferencia está también el vínculo con el analista: no como alianza terapéutica o vínculo empático, sino como motor del trabajo, como condición de posibilidad de saber, que posibilita a elaborar lo nuevo en cada paciente, eso es una experiencia de análisis. Y en el mismo tono, podríamos decir que el deseo del analista no es el deseo de ayudar ni de conducir, ni de aconsejar, sino el de sostener una posición que aloje el sufrimiento y pueda generar nuevas perspectivas y nuevos modos de vivir, a través de la escucha y con la palabra. Fue una charla inaugural sumamente enriquecedora para las coordenadas que la clínica actual presenta.
Iniciar el camino de la docencia en el marco del Campus, implica algo más que una función pedagógica. Es una posición que convoca a poner en acto una transmisión que no se reduce a contenidos, sino que provoca la reflexión, efectos en un discurso, la relación con el saber y con el deseo. Enseñar desde la experiencia analítica es también dejarse enseñar por lo que allí se produce, por lo que sorprende y conmueve, por lo que se articula en torno a una transferencia de trabajo. En ese cruce entre lo institucional, lo clínico y lo subjetivo, se dibujan las coordenadas de una práctica que, más que formar analistas, forma parte de un modo de acercarse y generar transferencia con la practica del psicoanálisis de orientación lacaniana y con la Escuela.
Con el inicio de esta nueva etapa, el Campus de la EOL combina la transmisión teórica con la lectura de casos, en una articulación que pone en valor tanto el saber de los textos como el saber que genera la practica clínica. La clase inaugural del Campus, deja entrever que es un lugar donde se hace posible la transferencia de trabajo y la producción de saber. Es una apuesta por renovar los modos de formación, inventando una práctica que enlaza deseo, Escuela y transmisión.
Responsables:
Jorge Bafico
Alejandro De Cristofano
Marcelo González
Mercedes Iglesias
Natalia Rodríguez
Plantel docente colaborador.
Gabriela Díaz, Santiago Ferreira, Ximena Rodríguez, Alex Bentancourt, Sofía Muñoz, Analía Barbery, Andrea Mattiazzo, Javier Grotiuz, Estela Nova, Fernanda Martínez, Andrea Fernández y Pablo Petroff.